|
Nací
una tarde de octubre |
cuando
pardean los cerros |
y
en el llano los rastrojos |
tapizan
los barros negros |
Cuna
de cabrero pobre |
pañales
de trapos viejos |
de
dolor fue el primer grito |
el
segundo fue de miedo |
Si
el dolor templó mi voz |
como
los buenos cencerros |
el
miedo me hizo rebelde |
en
vez de hacerme borrego |
Atardeceres
de frío |
amaneceres
de acero |
mi
infancia fue una ilusión |
si
la tuve no me acuerdo |
Por
eso a veces me paro |
a
jugar con lo que encuentro |
a
piola con el alma |
al
esconder con el tiempo |
y
cuando el tiempo me gane |
ya
cansado y para viejo |
jugaré
a pastor de nubes |
y
de zagal pondré al viento |
|