Semblanza al macho montés |
El eco viril de la montaña |
repite complacío |
el estampío sensual de tu garganta |
bronco y enfrebrecido |
Las hembras se inquietan |
al oir tu voz, macho cabrío, |
y el aire de la noche se perfuma |
con tu aroma encendío |
Nada,
no puede nada |
el
rigor de la sierra |
contra
tu poderío |
En
primavera, renaces en mil senos |
igual
que el río |
Como
el arroyo, naces en lo más alto |
te
crías en lo arisco |
pero
él irremediablemente busca el llano |
y
tú buscas los riscos |
Quién
sabe de querencia más que tú |
Quizás
el río |
que
desde el nacimiento ya presiente |
el
fin de su albedrío |
Te
dice el río |
quédate
ahí en la altura |
macho
cabrío |
©
El Cabrero |