y
decían mis vecinos |
que
llevaba mal camino |
apartado
del redil |
Siempre
fui esa oveja negra |
que
supo esquivar las piedras |
que
le tiraban a dar |
y
entre más pasan los años |
más
me aparto del rebaño |
porque
no sé a dónde va |
Como
aquel que calla otorga |
y
aunque la ignorancia es sorda |
pude
levantar la voz |
más
fuerte que los ladridos |
de
los perros consentidos |
y
que la voz del pastor |
©
El Cabrero & Elena Bermúdez |