 |
San Pedro 2009: XXXIX
Festival Flamenco
Pronóstico confirmado, o lo que es lo mismo, rotundo éxito
|
| De
principio a fin, matrícula de honor con una impresionante
María Vargas
|
FÉLIX RODRÍGUEZ LOZANO. En principio y según diversas opiniones, hasta el entorno —primera vez en
la larga historia del Festival que se hacía en este lugar— ha supuesto un
acierto. Pero abordemos el contenido artístico.
Abre
el Festival
José de La Tomasa, muy bien arropado por
Manolo Franco
con sus
falsetas de jubilosas filigranas y certero toque. Malagueñas de Baldomero
Muriel y de La Trini, muy posiblemente a partir de
Paca Aguilera. Soleares, precedidas de «Un saluo mu
grande pa mi amigo Caroles». Los aires de Alcalá con
sus máximos puntales congénitos, Joaquín, Agustín y Juan, algo de Juaniquí y
por lo tanto Lebrija, y Triana a través de Ramón, estructuran esta valiente
continuación de los dos artistas sevillanos. Alegrías «pal tío Chano —levantando los brazos— que seguro nos estará ahí
escuchando». La realidad es que el entrañable Chano Lobato está también presente en las letras por alegrías y cantiñas. Dos cantes
levantinos con especial mención del taranto, para
rematar su presencia por bulerías con recorrido por las de La Plazuela y los correspondientes recuerdos a Pies de Plomo,
su progenitor y auténtico maestro de José. Para ese entonces, y mucho antes, el
público que abarrotaba el recinto, estaba completamente metido en faena.
Aplausos, con algunas personas puestas de pie. El de La Tomasa y
Manolo Franco
,
habían salvado el escollo, al abrir el magno Festival, con matrícula de honor. |
| La flamenquería y el gitanismo más jondo de
María Vargas
, precedida de
ese impresionante maestro de la sonanta, el jerezano
José María Molero, posiblemente la mejor guitarra de acompañamiento del momento
junto con Pascual de Lorca y
Rafael Rodríguez
, también presente en este Festival,
hacen su entrada en escena, sonoramente respaldados por los aplausos del
respetable. Abre la sanluqueña por alegrías. Sin duda en el momento actual su
más genuina ejecutora desde el cante de mujer. Es jaleada por su hija Mónica,
Luis
Malena y Francisco de Paula. No cabe duda,
estamos ante
la gran María
esplendorosa de las grandes ocasiones. La María a
la que Mairena
tanto
quería y a la que «obligaba» a salir al escenario para cerrar los legendarios
festivales de los setenta. Soleares en abundancia. Hasta nueve incluyendo la de
cierre. Está tan a gusto en perfecta comunión con el repleto auditorio, que
anuncia seguiriyas. María ha encontrado al perfecto acompañante con la sonanta de Molero. Y hay que ver los excelentes
guitarristas que han acompañado a la genial sanluqueña. Sigue con nutrida
entrega por bulerías y fandangos.
María Vargas
ha recibido una altísima dosis de apoyo
y entusiasmo en una ciudad, Zamora, que entiende, apoya y disfruta como muy
pocas, incluidas las andaluzas, la grandeza del arte flamenco. ¡Te esperamos de
nuevo! |
| Aparece Curro Malena. ¡Quién te ha visto y quién te ve! Cantaor de potencial y
registros vocales infinitos, ahora ha perdido la superioridad de su envoltura,
pero precisamente ahí esta la importancia de su presencia en nuestro Festival,
en el que al menos en cuatro ocasiones se le ha escuchado en plenitud de sus
facultades vocales. Ahora sólo queda el meollo, lo sustancial desprovisto del
poderío.
El arte
en estado puro, el compás, el pellizco descarnado, la esencia del ser o no ser.
Y de todo ello, Curro impartió lección magistral ante María Auxiliadora. Sin
duda se redimió y demostró a uno de sus grandes públicos, el zamorano, que para
cantar flamenco no son imprescindibles las facultades vocales, qué si se tienen
mejor, pero qué la grandeza está en otro lugar. Sin embargo pudo, y muy bien,
con cantiñas de Cádiz y del Pinini; siete soleares;
cuatro seguiriyas y precioso broche de bulerías con canción por este compás.
Emotivamente aplaudido. Descanso. |
| El Cabrero, con su personal puesta en escena y el excelente toque de guitarra
de
Rafael Rodríguez
,
abre la segunda parte por soleares. La Serneta, Ramón el de Triana, Juaniquí de
Lebrija, dos, y Antonio El Portugués ponen al público no sólo en su sitio si no
también entregado completamente. Soneto de Borges por bulería, de su directo
«París 94», aplaudido con parte del auditorio puesto de pie. Corona su extrema
simbiosis con el respetable por seguiriyas. La primera de Paco La Luz, El Loco
y liviana primitiva. Ha estas alturas del Festival se comprueba cómo todos los
artistas siguen coordenadas de Antonio Mairena en su particular repertorio,
como lo han hecho siempre, pero que tal vez al encontrarnos en la celebración
del centenario sea más acusado. «Ahora les voy a cantar una ristra de
fandangos». Pepe Rebollo, Paco Isidro, Antonio Rengel,
y por supuesto Paco Toronjo, todos ellos por Huelva, resuenan nítidos y
contestatarios en la voz del Cabrero para recibir el premio de los
enfervorizados asistentes. «Ahora dedico a un genio de los que nos pusieron el
talego tan alto, por lo menos a mí»: Zambra de Manolo Caracol, del que también
se celebra el centenario de su nacimiento. Nueva entrega de fandangos. Toná,
grande y debla. «Uno tiene ya sus canas, pero si lo quieren allá voy yo»,
despidiendo su trabajada actuación con un precioso cuplé por bulerías, también
de su directo, reeditado hace unos meses en su propio sello discográfico, «Como
todo mortal». El Cabrero regresaba a nuestro Festival después de veintitrés
años, y es de agradecer que lo haya hecho con tantas ganas. |
El amplio grupo en torno al Güito estaba formado por Ángela Españadero,
Sergio Arana
y Miguel Tellez al baile; Roberto Lorente y
Pepe Jiménez
al cante; y
Juan Serrano
con Basilio
García al toque.
Eduardo se hizo esperar, pero llegó su hora en torno a las tres de
la mañana. Su
baile es de
esencias, de presunciones, de sugerencias, de escasas y suficientes formas. Es
lo que queda después de una concienzuda criba de
la mies. Pero
eso es
el arte
, la sublimación, el
disfrute de los sentidos y el impacto en
la emotividad. El Güito
puede que vuelva o no
a Zamora
,
pero los zamoranos sabemos que ese privilegio de haber contemplado su flamenca
estética nadie nos lo puede quitar
|
|
|